88 × 100 mm.
Todo en zócalo.


Robot seguidor de línea de competencia con ESP32-S3: abierto, reparable y programable desde el navegador.
Corre con el reglamento Robotrace: línea blanca, marcas laterales y área de partida y meta.
Pose, encoders, distancia y rumbo por WiFi, treinta veces por segundo.
Pides, pruebas y corriges. La IA escribe el código y el robot lo recibe sin cables.
La placa es el chasis. Lo que le enseñes a hacer corre por tu cuenta.
Manual

Encoders e IMU: posición en milímetros y rumbo, sin ayuda externa.
Cinco ediciones sobre el mismo hardware. Cada pieza sale y entra sin rediseñar la placa.
Describes lo que quieres; la IA escribe el programa y el robot lo recibe por WiFi.
ToF VL53L0X para obstáculos. Radar mmWave de 24 GHz a bordo, listo para la versión 2027.
Si algo se quema, se saca y se pone otro. El kit de repuestos trae hasta un Arduino Nano de respaldo.
Las reglas vienen de Japón: el Robotrace del All Japan Micromouse Contest. El robot, el armado y los repuestos están acá.
Cada robot se arma en Chile. La ayuda y los repuestos no cruzan un océano.
Todos los planes caben bajo las 100 UTM: un liceo compra sin licitación.
Pista negra, línea blanca de 19 mm y curvas desde 10 cm de radio.
Toma la lista de materiales completa y consigue las piezas por tu cuenta: todas son de catálogo.
Lista de materialesEl robotracer abierto, listo para la sala de clases.



Llega con la placa lista y sin nada que soldar: todas las piezas van en zócalos y se enchufan a mano. La primera clase del curso es de montaje y encendido.
No. El estudiante describe lo que quiere, lo prueba en la pista y corrige; la IA escribe el código. Lo que se aprende es a dar una instrucción precisa, cambiar una variable a la vez y decidir con el dato.
Un ESP32-S3 (LOLIN S3 Mini) con WiFi, una IMU MPU6050, un sensor de distancia ToF VL53L0X, motores con encoder y un radar mmWave RD-03E de 24 GHz, que se integra al firmware en la versión 2027. Lee seis sensores de línea y dos de marca lateral.
Un computador con Chrome o Edge y conexión a internet. El firmware se instala desde el navegador por USB, sin instalar programas; después, todo viaja por WiFi.
Sí. Sigue el reglamento Robotrace: pista negra, línea blanca de 19 mm, radio mínimo de 10 cm, marca derecha para la partida y la meta, y marca izquierda en cada cambio de curvatura. El robot tiene que detenerse solo dentro del área de partida y meta y quedarse quieto al menos 2 segundos.
Se saca y se pone otra: nada va soldado. El kit de repuestos ($30.000) trae tres drivers TB6612, dos motores N20, dos baterías LiPo, un arreglo de sensores, cuatro ruedas y un Arduino Nano de respaldo, con el que el robot sigue la línea aunque falle el Escudo.
Una LiPo 2S de 7,4 V y 300 mAh con conector JST XH. El robot no mide su batería, así que toda corrida que cuente se hace con la batería cargada.
El robot con Escudo cuesta $240.000. Hay cuatro planes: Piloto (3 robots y 2 módulos de pista) por $900.000; Curso (10 robots y 6 módulos) por $2.850.000; Curso completo (12 robots, 12 módulos y capacitación) por $4.000.000; y Sede (15 robots, 16 módulos y dos semestres de plataforma) por $5.300.000.
La plataforma con IA es una suscripción de $180.000 por curso y por semestre; el primer semestre va incluido.
Los planes incluyen módulos de pista de 60 × 120 cm en melamina negra, que se ponen sobre mesas, con stickers de curvas y marcas y cinta blanca mate. El set de seis módulos también se vende aparte ($420.000).
Por Compra Ágil. Todos los planes están bajo el tope de 100 UTM, así que no requieren licitación.
Sí. La IA trabaja en línea y sin conexión no hay plataforma: es un requisito de instalación.
Ninguno personal. Se usa una cuenta única del establecimiento y la licencia se asocia al robot, no a las personas.
Un curso en línea de cuatro a cinco horas, incluido en la suscripción. Enseña a conducir la clase —árbol de fallas, planilla, tablero y rúbrica—, no a programar.
Sí. Los archivos de la placa son públicos y el hardware usa piezas de catálogo: puedes fabricarla, repararla o rediseñarla.